viernes, 8 de julio de 2011

Declare independence (2007)

Para los fanáticos es bien sabida la relación artística que existe entre Björk y Michel Gondry, una cantante islandesa provocativa y un cineasta de exquisito arte visual, respectivamente.

Probablemente trabajos artísticos como estos no necesitan mayor difusión, un blogero apoyo más, en tanto que se acompañan de por sí del gran enramado de la mercadotecnia, que los distribuye con facilidad por el mundo, y giran conforme a las reglas de un mercado exitoso bien definido. De todos modos lo incluimos aquí porque el video, con o sin sus aplausos, funciona maravillosamente como una obra de ficción, como una composición cinematográfica rica en elementos de una evidente intención corrosiva.

La ironía os hará libres en un mundo moderno donde los poderes están bien repartidos y no pueden arrebatarse sin derramamiento de sangre ni confusión. La ironía, el recurso profundo de la sociedad civil, del individuo atomizado, contra la dominación teledirigida.

Declare independence es, definitivamente, una pieza de agresivo microcine que reorganiza la carcajada del arte en contra del poder, si bien en el circo de la realidad la relación entre ambos no admite maniqueísmos simplistas, resulta siempre ambigua y no sin frecuencia permite y hasta fomenta la participación del uno en el otro y viceversa. La carcajada del arte contra el poder, un arrojo insuficiente e imperfecto, pero de significativa elocuencia.

¿La intención es lo que cuenta? Para este contexto, casi sí. Sólo por esta vez y nunca más.

Mejor apoyar la existencia de una resistencia imperfecta a la ausencia definitiva de resistencia.
Björk, con su ganado y promovido acceso a las masas, a las listas de iTunes del mundo, ¿pondrá a reflexionar a su público contundentemente? ¿Un poquito de asco inoculado en nuestros dulces niños violetas y amarillos?

Esperemos que sí, desde la desfachatez y algo de bendita oposición.



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