Un chiste de trascendencia preocupante y conmovedora, un impulso desde la biografía a la necesidad de hacer cine y contribuir a la línea de la cultura que se compone desde el intersticio y la marginalidad intelectual, fuera de los orgullos de las grandes distribuciones y productoras, que han privatizado su relación con el bombo y el platillo, un espacio de reflexión acerca de la tarea cultural de la imagen y de la necesidad de componer una autonomía también estética que se desprenda del torrente oficialista, no por baladí menos aplastante o tóxico.
La anécdota de este documental es sencilla: Werner Herzog apuesta con Errol Morris, el entonces aspirante a director, lo siguiente: "Si tú logras terminar tu película, yo me como mi zapato". La película en cuestión se llama Gates of Heaven (http://en.wikipedia.org/wiki/Gates_of_Heaven) y se terminó en 1978.
Luego entonces, a lo dicho: El director alemán, famoso por su búsqueda precisa y constante de las regiones mal iluminadas y las pasiones marginales del hombre, célebre entre los seguidores del cine de culto, de arte y de autor, siempre a la búsqueda de la imagen de la diferencia, que narre el otro ámbito de la realidad, cumplió su palabra, no sin llamar a los medios periodísticos y aprovechar la ocasión para reflexionar.
En el documental vemos algo más que la cocción de un zapato compuesto con materiales resistentes nada apetitosos, algo más que una olla exprés con aceite, cebollas y alguno que otro ingrediente suicida que permita dar sazón a ese platillo espantoso: vemos un compromiso con la creación artística y con la inteligencia de oposición, risas, tomas de parodia que se convertirán en un espectáculo, una fantochada más o menos irresponsable que luego es tomada en serio y vuelta símbolo, apoyo espiritual de alta mucosidad para un aprendiz de mago en la sociedad embotada y obediente.
Este trabajo fue dirigido por Les Blank, prolífico documentalista nacido en Florida. Es testimonio de buen humor, de inteligencia, de ligereza de ánimo y de necesaria humildad propositiva.
(Por alguna razón diabólica, no he podido agregar la versión completa con subtítulos en español. Pondré, pues, el link desde los comentarios. Salucita).
miércoles, 18 de abril de 2012
Encuentros (2012)
Según entiendo, Encuentros llega hasta nosotros como resultado de una tarea escolar (pero esto es pura exageración del reseñista, así que no deben creerme) de la licenciatura de Urbanismo, en la UNAM.
Sus firmantes, mexicanos y alemanes de intercambio, son Edgar Castellanos Contreras, Ana Karen Cervantes Ruiz, Michael Dieminger, Maxie Jost, Aldo Rodríguez Bustamante y Valeria Torres Guzmán.
Historias rápidas, breves y contundentes de la Ciudad de México. Ligera canción de amor con imágenes de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, la Glorieta de Insurgentes, y los chundos, las viejitas, los mocosos chifladores, las seños, las voces extraviadas en off con opiniones venidas del exterior cultural. Panoramas donde no existe el adorno escenográfico ni actoral: la cosa dándose por sí misma en su elocuencia de fealdades y bellezas simultáneas, en su mero colorido natural que reluce aun en los días nublados que nos adornan últimamente; la cosa sucia, atolondrada, engentada, magnífica, cucha, fina, con esos muros de plástico naranjas móviles que implementa la policía, con bolsas de plástico al aire cerca de la mezcla de cemento y la operación inconclusa, con los puentes raros de Tlatelolco, las ensoñaciones del niño anónimo, los lentes obreros en el disfraz del punk y los protagonistas diarios de una convulsión marciana e interminable.
Una pequeña canción de amor (4:34 minutos de duración) sobre la capital de México, y sus dobleces, sus gustos de mercado multicolor, sus monumentos chafas, su desarraigo, su subdesarrollo flagrante que compone la mosaiquiza voluntaria e involuntaria.
Bailantes, viandantes, taqueros, vendedores, amigos, muros de máscaras de lucha libre en la reactualización con plástico del lúgubre gusto estético nahua: Gatitos de la amistad y la buena intención, más bien chistosos, buena onda, ligeros y naturales como la mirada del señor que se cortó el pelito expresamente para participar en el filme.
Una organización de entrevistas e informaciones que pretende la bondad, un dibujo afinado hacia la empatía y el anhelo de equilibrio.
Simiocracia (2012)
La animación haciendo tareas de difusión intelectual: un puñado de caricaturas queriendo explicar a los niños y micos de España las causas flagrantes de la situación económica que atraviesan: un rezago lamentable de dimensiones trágicas que golpea a la población común de aquella nación y que la coloca en una posición de subordinación ante la Unión Europea, otro terreno de dificultad.
Una obra de microcine de intenciones notorias y notables, que anuncia la publicación de un libro homónimo por editorial DeBolsillo. Definitivamente, un excelente ejemplo de las tareas de la sociedad que se organiza, productora no sólo de comentarios en Tuiter y Feisbuc, sino de conocimiento y críticas de fácil difusión e intercambio constante.
Señales del deber ser del interné, esa muñeca.
Aleix Saló, que por mis poderosas capacidades deductivas me suena a que es catalán, firma el video como su realizador.
Disfruten y piensen, simiócratas de mi corazón:
Una obra de microcine de intenciones notorias y notables, que anuncia la publicación de un libro homónimo por editorial DeBolsillo. Definitivamente, un excelente ejemplo de las tareas de la sociedad que se organiza, productora no sólo de comentarios en Tuiter y Feisbuc, sino de conocimiento y críticas de fácil difusión e intercambio constante.
Señales del deber ser del interné, esa muñeca.
Aleix Saló, que por mis poderosas capacidades deductivas me suena a que es catalán, firma el video como su realizador.
Disfruten y piensen, simiócratas de mi corazón:
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