miércoles, 18 de abril de 2012

Werner Herzog eats his shoe (1980)

Un chiste de trascendencia preocupante y conmovedora, un impulso desde la biografía a la necesidad de hacer cine y contribuir a la línea de la cultura que se compone desde el intersticio y la marginalidad intelectual, fuera de los orgullos de las grandes distribuciones y productoras, que han privatizado su relación con el bombo y el platillo, un espacio de reflexión acerca de la tarea cultural de la imagen y de la necesidad de componer una autonomía también estética que se desprenda del torrente oficialista, no por baladí menos aplastante o tóxico.

La anécdota de este documental es sencilla: Werner Herzog apuesta con Errol Morris, el entonces aspirante a director, lo siguiente: "Si tú logras terminar tu película, yo me como mi zapato". La película en cuestión se llama Gates of Heaven (http://en.wikipedia.org/wiki/Gates_of_Heaven) y se terminó en 1978.

Luego entonces, a lo dicho: El director alemán, famoso por su búsqueda precisa y constante de las regiones mal iluminadas y las pasiones marginales del hombre, célebre entre los seguidores del cine de culto, de arte y de autor, siempre a la búsqueda de la imagen de la diferencia, que narre el otro ámbito de la realidad, cumplió su palabra, no sin llamar a los medios periodísticos y aprovechar la ocasión para reflexionar.

En el documental vemos algo más que la cocción de un zapato compuesto con materiales resistentes nada apetitosos, algo más que una olla exprés con aceite, cebollas y alguno que otro ingrediente suicida que permita dar sazón a ese platillo espantoso: vemos un compromiso con la creación artística y con la inteligencia de oposición, risas, tomas de parodia que se convertirán en un espectáculo, una fantochada más o menos irresponsable que luego es tomada en serio y vuelta símbolo, apoyo espiritual de alta mucosidad para un aprendiz de mago en la sociedad embotada y obediente.


Este trabajo fue dirigido por Les Blank, prolífico documentalista nacido en Florida. Es testimonio de buen humor, de inteligencia, de ligereza de ánimo y de necesaria humildad propositiva.

(Por alguna razón diabólica, no he podido agregar la versión completa con subtítulos en español. Pondré, pues, el link desde los comentarios. Salucita).

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