miércoles, 22 de junio de 2011

Food (1992)

Jan Svankmajer es uno de los más conocidos cineastas entre los cineastas desconocidos, aquellos grandes artistas que por el desdén de la comunicación no han llegado al gran público. Su estética abunda en recursos oscuros y polvosos, vejestorios y objetos desvencijados, altares del desgaste, iluminaciones a medias, andrajos, desperdicios, cosas perdidas y rotas, clavos oxidados, etcétera (todo lo que se ha perdido por el paso implacable del tiempo); y parece dar cuenta de una Europa más bien distante de aquella otra Europa de luz perpetua que dibujan los manuales para turistas y que sigue cantando la canción del progreso y la exuberancia en sus países más "exitosos" (Francia, Inglaterra, Alemania).

Svankmajer proviene de la República Checa y su trabajo, ensombrecido, denso y dueño de una maravillosa dirección de arte (abrumadora por su minuciosidad y su gusto por el grotesco) es una lúcida a la vez que enigmática crítica al espíritu del hombre contemporáneo, a su patológica incapacidad de interrelacionarse subjetivamente y reconocer en el otro un patrimonio universal. La visión mecanicista de la realidad (todo es un engranaje actuando, cada ser es una pieza del aparato, "la máquina me ha vuelto una sombra borrosa") atomiza a los seres humanos, creando más que sociedades remedos de sociedades, simulacros de una organización funcional y efectiva, pues la colaboración y la empatía palidecen ante el narcisismo y el odio institucionalizado.

En esta micropelícula dividida en tres partes (Desayuno, Comida y Cena), Svankmajer hace participar a la ironía con un gusto impecable.
¿Hambre de qué tiene la sociedad actual? ¿Qué hay que comer para comer? ¿Qué se come cuando se come?


1 comentario:

  1. Excelente reseña. Cada que veo un corto y/o película de Svankmajer veo eso de la Europa distante, pero nunca había podido traducir mis pensamientos a las palabras correctas. Y las tuyas quedan bien a mis pensamientos.

    Sean felices ;)

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