viernes, 17 de junio de 2011

INVITACIONES

Esta nueva época de la macropantalla parece vencer a las solemnidades.
Muy bien por ahí, al parecer. El mundo dinámico, ¿nos salvará? No lo sabemos. Sabemos que los trompos son anacrónicos y cosa de risa para ciertos focos urbanos (lo suficientemente autorreferenciales como para olvidarse de que existe el resto del mundo. Pero así hemos sido siempre y nos encanta).

Este mundo dinámico, que queda mejor representado por el Internet como un espacio vital y en constante movimiento que por el apego (obediencia) a la estética del BlackBerry y el iPad

(¡oh, Dios mío, has evolucionado!),

nos invita por sí mismo a actuar, en tanto que múltiple río de las transformaciones.

Esta nueva época de la macropantalla parece burlarse de las solemnidades.

El blog MicroCine1984 quiere hacer patente esa burla a la solemnidad, a la rectitud que defienden a ultranza los "intelectuales" de ForoTV (la nueva barra de opinión y pensamiento crítico -cof, cof, me voy a ahogar- de la Santa Madre Televisa, reina y dueña del mundo junto con su cónyuge el PRI) y Gustavo Adolfo Infante, el periodista convencido de que enfermos mentales y marranos pueblan nuestro piramidal y acaramelado mundo.
           QUIERE SER UN SITIO PARA LAS MAMARRACHADAS / UN ESPACIO PARA LAS PERIFERIAS

Sucede que hoy por hoy, y éste es el Biodomo Internet actuando, la sociedad tiene al alcance de su mano al lenguaje, el arte y las comunicaciones.

Para las incursiones en los testimonios del pasado no hace falta esperar a la Televisión (mayúscula a quien mayúsucla merece). Está el YouTube. El individuo tiene más o menos la capacidad de organizar su propio catálogo en el universo de la cultura.

Esta libertad reclama aprovechamiento, crítica, la toma de una postura más o menos valiente.
Nada sucede sólo porque sí.

Este Internet nos demanda dialogar. En el río de las transformaciones también podríamos estúpidamente perdernos, detrás del enamoramiento por la Batalla de Edgar contra la Caída.

MicroCine 1984 es un espacio para dialogar acerca de aquellos cortometrajes que vuelan en la red y que se producen sin contar necesariamente con el respaldo de las grandes corporaciones comerciales de la cinematografía que todos conocemos.

Muchos de ellos son auténticos ejemplos de excelencia artística. No sólo lo que sale en el Canal 22, lo becado, lo celebrado en entrevistas underground existe. También existe el simple residente en la tierra con el ánimo avispado y una cámara de video.

Paladeamos la posibilidad de que surja un artista sin corporativos, una comunicación enteramente pirata.  
"No quisiera pasar por el filtro de Sony Music, queridos dueños del mundo... No se enfaden conmigo, espero me comprendan."

Les juro que Lady Gaga no es la revolución artística. Es la renovada fantochada del mercado que embebe conciencias. Una fantochada superproducida y cautivadora, sin duda. Todavía no es, sin embargo, la realización del espíritu crítico en los individuos, civiles e inciviles, de aquellos trotantes que, como dijo Neruda, se mueven dentro y fuera de la ley.

U2 congregó 92 mil de seguidores en el Estadio Azteca. Noventa y dos mil cabrones mirando una macropantalla casi excitados, con las distintas distancias que les permiten sus fieles pagos a OCESA, otra de las diosas de Nuestro Panteón más reciente.

¿En serio cuatro australianos son mejores, más capaces que 92 mil personas? Tenemos un problema de balance.
Nuestra sociedad del espectáculo es la que nos lleva a pensar como lógicas estas desproporciones. Nadie, en todos los años de procesos educativos o existencia en la tierra, nos ha enseñado a pensar en nuestra capacidad intrínseca de crear y producir. Producir arte, por supuesto. Esto sale del criterio del mercado, que no quiere multiplicados artistas altoparlantes, sino silenciosos y mutilados seguidores idólatras de una imagen que concentra todos los intereses, todas las opiniones, todas las reseñas y los seguimientos periodísticos.

BUENAS NOCHES, MIS QUERIDOS IDÓLATRAS, HOY LES TRAIGO A LA VENTA UN NUEVO MACRONEGOCIO... SÓLO TIENEN QUE OBEDECER.

Ningún artista, por promovido que esté, supera la capacidad subjetiva del individuo para constituirse.

Quién sabe si pagar sea necesario para flotar en los ritmos del pensamiento, la comunicación y el placer estético.

Por supuesto que es necesaria la alimentación, que contempla asumir el lenguaje de los demás, de los grandes y los pequeños, pues en grandes y pequeños se manifiesta el mundo. No creo indispensable la adoración, el apego al catálogo del poder, la obediencia de gusto que emprendemos cada día al decir: Stevie Wonder, ¡el más grande negro de todos los tiempos!

No se me malinterprete: no quiero juzgar el talento musical de Stevie Wonder. Sólo sostengo que barajar de memoria y con cierta solvencia los datos del mainstream, paladear con suficiencia la oferta del macromercado, llenar un iPod con 100 artistas diferentes venidos de todo el mundo ("¡amo el World Music, wey!") NO ES PARTICIPAR DE LA CULTURA.

LA CULTURA ESTÁ EN LA CALLE Y SE RÍE.

Se encuera, se droga, se desvive, se acuesta. Se pincha. Se intercambia en la suciedad y se codea con los sucios. UNA PERSONALIDAD SINUOSA AL ALCANCE DE LAS DECISIONES.

No existen las superpersonas. Existen los persistentes, los tenaces. Las risas contestatarias que insisten en sí mismas hasta ganar el respeto del público.

PERO EL PÚBLICO NECESITA SER TAMBIÉN UN GENERADOR,

UNA BOBINA CON OPINIONES AUTÓNOMAS.

No sólo de digerir vive el hombre.

No queremos una cultura piramidal. No queremos participar del halagador sistema de las adoraciones ("Algún día seremos como Ricky Martin, wey!").

La más alta aspiración del mundo: Cambiar de bando. Pasar de conducir el carro a gozarlo en el asiento trasero.

Crecí pobre y me muero rico, hábil como soy, talentoso como soy. Hay que agacharse para que en el futuro puedas pisotear a tus servidores, mi rey. Es la ley de la vida, es el regalo que te tengo prometido, tu paraíso que un buen día te caerá de sorpresota, guap@.

Queremos una cultura sin elogios. Puros músicos parlantes.
Organizaciones de comunicación horizontales.

Los usuarios, protagonistas.

MicroCine 1984, un espacio social.

De más está decir que nos encantaría recibir sus aportaciones, primero porque entre todos sabemos todo, segundo porque no semos (ni queremos ser) especialistas.

Cine, cine y cine. Es muchísimo y magnífico lo que se produce realmente y no llega jamás a las reseñas del periódico de gran circulación, de la TeVe. Participemos del Biodomo con propuestas y espíritu crítico.

El ocio está perfecto, pero todavía no es suficiente.


La Real Academia Española considera una conducta reprimible el uso del @ como indicador de género en sustantivos.
Nosotros pensamos que es al gusto del cliente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario